Vida de un perro

Se llamaba Chicote, era uno de estos perros sin una raza determinada. Pero era fuerte y sano, muy sano. Hasta que la salud lo abandonó a sus 14 años. Después de toda una vida corriendo por los caminos (nunca nadie encontró la forma de evitarlo), le llegó la vejez y, con ella, una enfermedad cardiaca que se lo llevó a los pocos meses de haber cumplido los 15.

Durante toda su vida se dedicó a explorar, a correr y, sobre todo, a saltar. Él no llegaba a los 40 cm de alto, pero pasaba sobre muros y verjas de más de un metro y medio sin ningún problema. Era imposible ponerle fronteras a su mundo. Había muchas cosas que descubrir ahí fuera.

El día del diagnóstico

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